sábado, 29 de mayo de 2010
jueves, 27 de mayo de 2010
jueves, 15 de abril de 2010
Opción 2
Alejandro abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba en el futuro, lleno de soldados preparando su armamento, dispuestos a que en cualquier minuto a empezar la batalla
contra unos extraterrestres.
Cuando los soldados lo vieron lo interrogaron y empezaron a contarle la situación actual del planeta, la guerra ya había empezado hace mas de 10 años, Le pasaron un traje y una pistola para que pudiera defenderse de los ataques. Y le aconsejaron que fuera a la base para que pudiera refugiarse y ponerse al día con lo que ocurría en la Tierra.
Opción 1
Alejandro agarra el martillo de emergencia del vagón y rompe una ventana, sale y se encuentra en la sala principal de un hospital abandonado, en el cual el único sonido era una gotera, la cual producía un eco escalofriante dentro de la soledad. Alejandro nervioso, es invadido por numerosos escalofríos que recorren su cuerpo, como un eterno tormento. Acto seguido se le cae el martillo con el que había quebrado la ventana del vagón, al momento en que este cae, se escucha un grito estremecedor que parecía provenir de algunos pisos mas arriba del hospital. Alejandro queda inmóvil por unos segundos, luego toma el martillo nuevamente y comienza a subir por las escaleras hasta que llega a la habitación de donde provino el ensordecedor grito.
jueves, 8 de abril de 2010
Capítulo 0
Tal vez siempre tuve el instinto de que esto iba a pasar, que todo estaba destinado y no hay escape hacia algo mejor, todo lo que leí en ese maldito libro me llevó a lo que hoy llamo la tragedia más grande de mi vida.
¿Pero realmente tiene que ser todo así? ¿No podría cambiar esta historia por mi cuenta, y dejar de depender de ese libro? Después de todo creo que si no hubiese leído esas páginas no estaría metido en todo esto...
Era día jueves, penúltimo día de la semana. Alejandro despertó cansado por ya tener sobre sus hombros una semana, pero con cierta esperanza de que se acercara el fin de semana.
Se levantó, duchó, tomó desayuno, se vistió y ya daban las 6:55, el trabajo empieza a las 8:00 y el viaje dura al menos 50 minutos. Ya llevaba 4 años con la misma rutina, el despertador a la misma hora, una ducha de igual duración, todo.
Alejandro tomó el Metro, a la hora precisa, nunca ha llegado tarde. Con sus audífonos puestos comenzó a escuchar música, cerró los ojos y se dejó absorber por el tema.
Dieron las 8:00 y su silla en el trabajo seguía fría; 8:10, igual; 8:25, Alejandro no daba señales. A las 8:32 sus compañeros de trabajo le llamaron al celular y sólo respondió una voz diciendo: "este número está apagado o fuera de la señal de cobertura".
Aquél tema destrozó definitivamente su rutina...
