jueves, 8 de abril de 2010

Capítulo 0

Tal vez siempre tuve el instinto de que esto iba a pasar, que todo estaba destinado y no hay escape hacia algo mejor, todo lo que leí en ese maldito libro me llevó a lo que hoy llamo la tragedia más grande de mi vida.


¿Pero realmente tiene que ser todo así? ¿No podría cambiar esta historia por mi cuenta, y dejar de depender de ese libro? Después de todo creo que si no hubiese leído esas páginas no estaría metido en todo esto...


Sonó el celular a las 6:00 AM para darle comienzo a la rutina.
Era día jueves, penúltimo día de la semana. Alejandro despertó cansado por ya tener sobre sus hombros una semana, pero con cierta esperanza de que se acercara el fin de semana.

Se levantó, duchó, tomó desayuno, se vistió y ya daban las 6:55, el trabajo empieza a las 8:00 y el viaje dura al menos 50 minutos. Ya llevaba 4 años con la misma rutina, el despertador a la misma hora, una ducha de igual duración, todo.

Alejandro tomó el Metro, a la hora precisa, nunca ha llegado tarde. Con sus audífonos puestos comenzó a escuchar música, cerró los ojos y se dejó absorber por el tema.


Dieron las 8:00 y su silla en el trabajo seguía fría; 8:10, igual; 8:25, Alejandro no daba señales. A las 8:32 sus compañeros de trabajo le llamaron al celular y sólo respondió una voz diciendo: "este número está apagado o fuera de la señal de cobertura".

Aquél tema destrozó definitivamente su rutina...

A) De repente Alejandro abrió los ojos y se dio cuenta que se encontraba en un vagón abandonado, oxidado y ensangrentado.


B) Alejandro abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba en el futuro, lleno de soldados preparando su armamento, dispuestos a que en cualquier minuto a empezar la batalla.


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